Botox

Las arrugas de expresión son consecuencia de los movimientos expresivos faciales y se van acentuando con el paso de los años. Las arrugas se localizan en la frente, el entrecejo, la zona externa de los ojos (patas de gallo), dorso de la nariz, alrededor de la boca (código de barras), surcos nasogenianos y comisuras bucales.

El tratamiento idóneo para corregir las arrugas del tercio superior de la cara es la inyección de botox (toxina botulínica) en cantidades mínimas, ya que relaja los músculos cuya contracción son la causa de la aparición de estas arrugas. El resultado es un rostro más relajado y sin arrugas, en definitiva, un rostro más joven.

La toxina botulínica actúa de forma selectiva y relaja la expresión del rostro. Si se aplica correctamente, el rostro no pierde expresividad. El efecto del botox se ve a los tres días aproximadamente de haber sido inyectada. Su duración oscila entre los cuatro y los seis meses, por lo que es necesario someterse al tratamiento dos o tres veces al año.

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